[ultimate_heading main_heading=»FORMAS DE ESTANCIA» main_heading_color=»#28256f» heading_tag=»h1″ sub_heading_color=»#28256f» spacer=»line_only» spacer_position=»middle» line_height=»2″ line_color=»#faee8b» main_heading_font_family=»font_family:Montserrat|font_call:Montserrat» main_heading_font_size=»desktop:40px;» sub_heading_font_family=»font_family:Montserrat Alternates|font_call:Montserrat+Alternates» sub_heading_font_size=»desktop:30px;» main_heading_margin=»margin-bottom:4px;» sub_heading_margin=»margin-top:4px;» spacer_margin=»margin-top:4px;margin-bottom:4px;» margin_design_tab_text=»»] Pisos tutelados[/ultimate_heading]

 

Estancia breve:

 Nuestra estancia mínima es de un mes, entiendo dicha estancia como un respiro para la familia que asiste al enfermo mental.

Estancia media- transitoria:

Muchas veces una vivienda tutelada o supervisada es el camino necesario e intermedio entre la vida independiente y la dependencia familiar, a veces por el deterioro del trastorno a veces por la edad de paciente, quien muchas veces requiere realizar la transición a la vida adulta fuera del hogar familiar.

Estancia larga o habitual:

Para algunos pacientes de enfermedad mental y sus familias, esta es la mejor fórmula para la vida “independiente”.

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